Les voy a contar una historia.
¿Por qué? Porque es lunes.

#ContemosHistorias
Es 1940 y los nazis han invadido Copenhague. El físico Niels Bohr se pasea nervioso por su laboratorio del Instituto de Física Teórica.
Tiene apenas unas horas para esconder las dos medallas Nobel que sus colegas, Max von Laue y James Franck, le enviaron para que protegiera.
Esas medallas son una gran amenaza para sus dueños porque es una ofensa capital enviar oro fuera de Alemania en plena guerra.
Con los nazis marchando por las calles de la ciudad y los segundos contados, Bohr acude en busca de ayuda a George de Hevesy.
George de Hevesy es un químico húngaro que está trabajando en su laboratorio. Contagiado por el nerviosismo, sugiere enterrar las medallas.
Pero Bohr no está de acuerdo: los alemanes podrían encontrarlas y descubrir, grabados en ellas, los nombres de los físicos. Sería un peligro
de Hevesy piensa, piensa y finalmente encuentra la solución. Mientras tanto, los invasores recorren las calles de Copenhague.
Los nazis entran al Instituto. No hay rastro de las medallas. En un estante, un vaso de precipitados con un líquido naranja espera, paciente
El oro es un elemento particularmente estable y cuesta mucho disolverlo. Sin embargo, reacciona en algunas circunstancias.
Por ej, con una mezcla de ácido clorhídrico y ácido nítrico conocida como agua regia. Ninguno de los ácidos es capaz de hacerlo por sí solo.
Mientras el nítrico, potente oxidante, forma cationes de oro, los cloruros del clorhídrico “atrapan” esos cationes y quedan en solución.
De Hevesy (futuro Nobel también) conocía esta propiedad del agua regia y tuvo la brillante idea de disolver las medallas para esconderlas.
Las puso dentro de un vaso de precipitados, agregó el agua regia y esperó. Fue un proceso extremadamente lento, una tarde insoportable.
Ni él ni Bohr estaban seguros de lograr su objetivo antes de que los nazis entraran al Instituto. Poco a poco las medallas "desaparecían"...
Cuando los nazis saquearon el Instituto ni siquiera alzaron la vista para admirar ese líquido naranja brillante que descansaba en un estante
El tiempo pasó y tanto como Bohr como de Hevesy tuvieron que huir. No pudieron volver a entrar al Instituto.
Terminada la guerra, regresaron a Dinamarca y a su maltrecho laboratorio. El vaso seguía en su estante con su contenido inalterado.
La química nuevamente vino en su ayuda. De Hevesy recuperó el oro de la solución (posiblemente usando algún agente reductor).
En 1950 Bohr envió el oro recuperado a la Real Academia Sueca de Ciencias en Estocolmo.
Los registros de la Fundación Nobel muestran que, en 1952, Franck recibió su medalla reacuñada en una ceremonia en la Universidad de Chicago
No se sabe qué ocurrió con la medalla de Max von Laue.
¿Por qué Bohr no disolvió su propia medalla también? Porque, en 1940, la había subastado para ayudar a los damnificados en Finlandia.
El ganador de la subasta donó la medalla al Museo Histórico de Dinamarca, donde se exhibe hasta el día de hoy.
Tres físicos.
Dos medallas.
Un químico.
Esto fue #ContemosHistorias
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